Los tiempos | Luna Pérez Lening

En estos tiempos, hacer una cosa a la vez es un acto revolucionario.
Cocinar una rica comida, disfrutarla y hacer la digestión es revolucionario.
Saber quien confecciona tu ropa, o hacerla vos mismx es revolucionario.
¿Dormir la siesta es revolucionario?
Qué tontas estas palabras, ¿no?
Cultivar tu propio alimento es revolucionario.
Ir lento, cuando el mundo entero te grita que te apures, es una pequeña gran revolución.
Producir, producir, producir.
Qué cliché son estas palabras, ¿no?

Solo sé que se siente en el cuerpo el peso de la presión.
Que pare este tren, me quiero bajar e ir a casa de nuevo dice una canción que me gusta.
Pero qué deprimente, ¿no?
Es que a veces la velocidad es demasiada. Se escapa de mis manos. Me siento presa en mi propio envase.
No sé bien qué digo, solo sé que me digo.
Solo sé que mis palabras me calman. Me expresan, me definen.
¿Alguna vez pensaste que tenemos extremidades rarísimas con una textura dura en la punta que pintamos y decoramos?
Me gusta cuando Mark Twain menciona a los ojos de Eva como los agujeros por los que mira.
Eso quiero. Quiero ver el mundo con esos ojos. Quiero tiempo. Tiempo para ver las curiosidades del mundo.
Quiero tiempo para, como mi abuela, demorarme en una salsa de tomate.
Quiero involucrarme. Quiero que el tren sea mío, que tenga luces cálidas y huela a limón.
En una vida de aproximadamente ochenta años ¿es un oxímoron pedir tiempo?

Foto: Candela Cafiso

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