Una senda para el sendero | por Sol Mac William

Una senda para el sendero por Sol Mac William   Sendero vivió toda su vida pensando que sabía que camino había que tomar. Tenía los ojos marrones y ella le decía que le encantaban porque le hacían acordar a los caminos de su barrio. Y Sendero le creía solamente los segundos que durara esa frase suspendida en el aire. A él le volvían locos los ojos de Aventura, que no se parecían en nada a los suyos, ni tampoco a los caminos de su barrio, que no le gustaban. Ni a los de su barrio, ni a los del barrio de ella. A Sendero no le gustaban los caminos de tierra, pero le gustaba la cerveza, la miel, el otoño y todas las cosas que tenían el color ocre de los ojos de Aventura. Y lo que mas le gustaba, era que cuando se juntaban en la ciudad, lejos del barrio, los colores perdían sentido. y ya no tenía que fijarse si pisaba caminos de tierra o de asfalto, porque tampoco le importaba mucho ensuciarse las zapatillas. Porque a la ciudad no la conocía, y como no sabía cual era la senda correcta, podían caminar juntos hacia cualquier lado, porque todos los lados eran el lado correcto. Sendero vivió toda su vida pensando que sabía qué camino había que tomar, pero igual antes de dar cada paso, le preguntaba a los ojos de Aventura. Y los ojos de Aventura siempre le decían que sí. Pero el tiempo paso muy rápido entre senderos y aventuras, y llego el día en que asfaltaron los caminos de su barrio y del de ella. Y a Aventura le dejaron de gustar sus ojos. Y él dejo de preguntarle cosas a los ojos de Aventura, que ahora le decían que sí, siempre a otra persona. y sus ojos dejaron de ser caminitos de tierra que le marcaban la senda correcta. Sendero creció, aunque nos pese a todos los que vivimos seguros de saber que camino hay que tomar. Sendero creció y se dio cuenta que no había sendas correctas, ni ojos guías, ni Aventuras eternas y que a él de verdad le gustaba mancharse las zapatillas. Se dio cuenta que extrañaba los caminos de su barrio y que lo único seguro era el tiempo. Que seguramente, el asfalto no, ni Aventura tampoco, pero el tiempo le daría la senda correcta al Sendero.

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